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La RESFO, complemento indispensable de la Medicina

La RESFO, complemento indispensable de la Medicina
o por qué la Medicina está limitada en sus acciones para restablecer la Salud

 

Desde siempre la Medicina ha centrado su investigación en conocer el funcionamiento de los diferentes órganos, incluso de las diferentes células que componen un ser humano. Para ello ha establecido referencias biológicas características de esos diferentes elementos: constantes sanguíneas, índices hormonales, normas de funcionamiento de los riñones, del hígado… Aunque estas referencias pueden ser diferentes según la edad, el sexo y la etnia de la persona examinada, la Medicina se sirve de esos criterios para decir si la persona está enferma o no.

Ahora bien, las ciencias físicas que estudian todo lo que existe en la naturaleza y todo lo que crea el hombre, son muy estrictas en el hecho de que la suma de las partes que componen un algo, es distinta de la globalidad que representa este mismo algo.

Así pues, aunque todos los órganos de una persona estén en perfecto funcionamiento (y para ello la Medicina ha creado especialistas de esos diferentes órganos o de los diferentes sistemas funcionales que permiten al hombre existir), ello no quiere decir que la persona se sienta exenta de malestar o de disfuncionamiento.

Para paliar estos límites de acción de la Medicina, estuve buscando, con otro médico francés (André Secondy, muerto accidentalmente en julio de 1988), una referencia física común en miles de individuos de todas las edades, sexos y etnias.

Después de más de doce años de medidas experimentales, pudimos poner de manifiesto, en 1985, el modelo de referencia. Lo llamamos “Organigrama Holo-Energético”. Su principal característica es la de ser reproducible, es decir, que cualquier persona puede verificar su realidad, a condición de que aprenda a percibir, por el tacto, el fenómeno de resonancia vibratoria (tal como los “nez” en perfumería o los sommeliers en enología, han aprendido a percibir el mismo tipo de fenómeno, de resonancia vibratoria, por el olfato y por el gusto).

Gracias al protocolo llamado RESFO, que utiliza ese Organigrama, es posible restablecer el funcionamiento celular espontáneo, no voluntario, específico de cada persona.

De hecho, ahora se sabe, en Medicina, que si bien los genes representan el libro donde están escritas las recetas de todo lo que la célula puede producir, en cambio, la naturaleza y la calidad de esta fabricación dependen, como en toda receta de cocina, de la manera de leerla, o sea, de interpretarla. Esta lectura depende del entorno celular, es decir, de su estado epigenético, que como su nombre indica, está más allá de los genes.

Así se comprende como elementos tóxicos con acción de tipo droga, medicamentos o pensamientos voluntariamente estructurados a partir de creencias o de técnicas mentales capaces de controlar las funciones vitales y el dominio del cuerpo, pueden modificar el funcionamiento de las células. Pero este funcionamiento, entonces, va a depender del tóxico, del medicamento o del pensamiento, que muy a menudo se considera como positivo (lo cual tranquiliza, si bien hay que tener en cuenta que lo positivo no existe más que con relación a lo negativo). Así pues, dicho funcionamiento celular será automáticamente variable, según la causa que sea responsable del mismo.

En cuanto a la RESFO, hay que remarcar que se apoya sobre un modelo de funcionamiento común a todos los seres humanos. Su protocolo de utilización determina y estimula lo que le falta a cada persona para que su funcionamiento respete el funcionamiento que caracteriza al humano y ello se hace excluyendo cualquier intervención de la mente psíquica.

Este último aspecto es de capital importancia, ya que diferencia la acción de la RESFO sobre el estado epigenético celular, de todas las demás acciones que, o bien dependen de la mente psíquica del propio individuo, o bien de la de otro individuo que se dice dotado del poder de conocimiento.

Pero, veamos. Una simple constatación muestra que si un feto es viable antes de su nacimiento, es porque todo su funcionamiento está ya determinado. Ahora bien, la mente psíquica no se vuelve funcional, por sus tomas de conciencia, hasta después del nacimiento del feto en nuestro mundo aéreo. Por tanto, no puede conocer un funcionamiento concebido y realizado antes que ella misma sea funcional.
En el bien entendido que, por supuesto, la actividad celular puede tener defectos transmitidos por herencia.

A diferencia de la mente psíquica, que actúa imponiendo un modelo de funcionamiento (que considera bueno a pesar de no poder conocer las consecuencias de ello, salvo por síntomas que no son más que simples testigos de una dificultad de existencia), el practicante de RESFO (que es un intermediario totalmente neutro y pasivo entre el modelo de funcionamiento del humano y la persona examinada) no impone nada con su mente psíquica y deja que, en base a ese modelo que utiliza, la persona coja aquello que necesita.

Esta acción global que puede tener la RESFO, es imposible obtenerla con las posibilidades de acción que tiene la Medicina sobre los componentes del ser. En cambio, cuando es necesario corregir la actividad de órganos o de sistemas perturbados por agresiones exteriores al hombre, la Medicina posee todos los medios adaptados para tal corrección, mientras que la RESFO es incapaz de ello. Es por eso que podemos decir que la Medicina y la RESFO son complementarias, en tanto que ambas se ocupan de la Salud de las personas

 

Dr. Claude PIRO – Marzo 2013